jueves, 5 de junio de 2014
COMUNICADO DE DON CARLOS JAVIER DE BORBÓN PARMA
viernes, 29 de abril de 2011
MANIFIESTO DE S.M.C. DON CARLOS JAVIER DE BORBÓN PARMA
MENSAJE AL PUEBLO CARLISTA
Fiel a mis antepasados, fiel a mi Augusto Padre, cumpliré con los deberes y sacrificios que me impone el ser hoy el abanderado dinástico del Carlismo, que la legitimidad de origen y de ejercicio, desde los tiempos deCarlos V, ha hecho recaer en mí.
Como mi padre, seré fiel a nuestras tradiciones, en primer lugar a nuestra tradición religiosa y, continuando su fidelidad innovadora, junto a los que deseen seguir este camino, dentro y fuera del vasto panorama del carlismo, elaborar entre todos un programa de futuro. No en balde se sacrificaron tantos carlistas, no en balde mi padre vivió y luchó hasta el final de su vida al servicio de estos ideales.
Los tiempos son hoy distintos, el panorama político y su problemática distintos. No por esto ha terminado nuestra misión: perseverar en el camino y en la lucha por la justicia y la libertad.
Una misión que se despliega frente a un mundo donde los países y hasta los continentes están interconectados. Por esto, nuestra mirada ha de abarcar a la vez nuestras Españas y este mundo interconectado que camina hacia una convergencia cada vez mayor. No pienso con este mensaje exponer un plan de actuación. Este plan, este camino, lo iremos haciendo “al andar”.
Sí quiero subrayar que para nuestro presente inmediato la grave crisis moral, política y económica por la que atraviesa el mundo nos obliga a explorar más a fondo, con más rigor y exigencia nuestra propuesta de gestión desde la base de la sociedad, desde la base de nuestras Españas, para que la renta producida sirva al desarrollo progresivo de los ciudadanos, y no al enriquecimiento de determinados entes o individuos, o vaya a engrosar burbujas evanescentes que, al final, a todos arruinan.
Desde siempre, inspirados por el principio de subsidiaridad, le hemos dado una expresión más acorde con los tiempos modernos; se trata de resolver a cada nivel, local, regional, nacional y, hoy en día, supranacional, los problemas por los actores sociales y que estos se impliquen responsablemente y con capacidad inventiva en esta resolución, teniendo siempre a la vista el bien colectivo. Es lo que hemos llamado nuestra autogestión. Así podemos obviar la irresponsabilidad y también la polarización agresiva que conforma cada vez más el diálogo político cuando, al contrario, debería ser abierto y constructivo.
También nuestras raíces de cultura cristiana y humanista, donde han dejado huella otras espiritualidades, nos instan a luchar contra el terrible déficit ético que aqueja hoy en día una sociedad como la nuestra con larga tradición de sacrificios y altura moral. La adoración del becerro de oro no sólo envilece, también hace opaca la visión de un mundo donde la pobreza sigue haciendo estragos y no sólo la pobreza, también la falta de democracia y libertad y el olvido de los derechos humanos y de los derechos de los Pueblos, que van unidos, concretamente como lo revelan las revueltas de la ribera sur del Mediterráneo. Podemos ser eficazmente solidarios y debemos preocuparnos por ellos.
Creo que desde nuestra secular identidad, original, comprometida y con la legitimidad democrática que nos otorga nuestra decidida participación en la transición democrática y nuestra marcha hacia una España plural, podemos ser actores históricos de un cambio de sistema económico, político, administrativo, de gestión ecológica de la sociedad, siendo líderes de opinión en el campo público, intelectual y político, que es lo que se necesita hoy en día.
Tenemos por delante una cautivadora tarea, y por ello, fiel a mi compromiso histórico y llevado por el amor que tengo a las Españas, haciendo una llamada especial a la juventud, me comprometo al asumir la herencia dinástica del Carlismo y del Ducado de Parma, a entregarme a ello junto con mi esposa, mi hermano Jaime, mis hermanas Margarita y Carolina, y mis tías María Teresa, Cecilia y María de las Nieves.
Dado en París el ocho de abril del año dos mil once.
lunes, 1 de noviembre de 2010
IN MEMORIAM DE S.M. EL REY DON CARLOS HUGO DE BORBÓN PARMA

Ante Dios no hay alma anónima
(Epitafio Ordenado por D. Carlos para su lápida)
S.M.C
DON CARLOS HUGO DE BORBÓN PARMA Y BORBÓN
Rey de las Españas
Conde de Montemolín
Duque de Parma, Piacenza y Guastalla
Gran Maestre de la Real Orden de la Legitimidad Proscripta
Falleció en Barcelona el día 18 de agosto de 2010 confortado con los santos sacramentos.
D.E.P.
La Real Cancillería de la Orden de la Legitimidad Proscripta, Damas y Caballeros de la Orden y cuantos seguimos fieles a Su recuerdo participan tan irreparable pérdida e invitan a las solemnes honras fúnebres que tendrán lugar en Madrid el día 6 de noviembre de 2010, a las 12 horas, en la Parroquia de San Francisco de Borja (PP. Jesuitas), calle de Serrano 104.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
UN DOCUMENTO POLÍTICO DE S.M. DON CARLOS JAVIER I
Nuestra historia más reciente se desenvuelve en el periodo franquista. Pero ahora, con la integración en Europa a nuestras espaldas, incluso entregados al proceso de globalización, parece oportuno repasar los hitos de la transición democrática y del carlismo. (...)
Siempre habíamos deseado, los carlistas, que hubiese democracia. Es decir, libertad no solo para votar, sino para crear y para participar. Por esto el carlismo ha practicado su propia democratización de los presupuestos seculares para ayudar precisamente a la democratización del país; pero a sabiendas que se trata tan sólo de una etapa en un largo camino. Aún queda mucho por hacer frente a la pobreza, a la injusticia.
Es difícil tipificar lo nuestro, colocarlo en el amplio espectro político. Evidentemente no todo es comunismo a la izquierda ni fascismo a la derecha. En tiempos de la dictadura, antítesis del socialismo, cuando no era posible el dialogo y el juego político consistía en mantener los odios de antaño, entonces el carlismo recurrió a sus raíces populares, para desde ahí formular una nueva propuesta socialista. Su historia de defensa del pueblo y de su derecho a participar en la gestión común, en la administración de lo colectivo, en defensa de los derechos regionales, le llevaba en este sentido.
(...) fue y es un movimiento popular tradicional, lo que los anglosajones denominan “movimiento de masas” (grass root movement) (…) En cuanto a sus propuestas, son más validas que nunca: así su humanismo cristiano, que inspira una cultura atenta a los valores sociales y morales, pero ajena a todo confesionalismo y que tipifica a la España actual.
Su ideal de Autogestión, que se elaboró y consolido en el curso de una lucha que se inicia en 1957, contra la dictadura, se centra en la idea de que la persona tiene que participar plenamente en las decisiones que están en la base del proceso social: si no el individuo está alejado de toda verdadera autoridad en el acontecimiento sociopolítico y económico. Por ejemplo, el Carlismo siempre ha deseado que el partido político no fuera una simple maquina electoral que le permitiese al ciudadano elegir a aquellos que hablaran en su nombre, pero sin más participación en las decisiones de cada día. Para nosotros, el partido debe ser un lugar no solo de compromiso sino de pleno desenvolvimiento del individuo.(...)
Los grandes partidos aún no han logrado transformarse en vehículos de la vivencia política popular y ciudadana. La Autogestión política que propone el carlismo sería precisamente una metodología, una vía, para abrir al ciudadano el camino de la participación activa. Así se espera poder evitar la “partitocracia” que hoy muchos critican, pero cuyo defecto no saben como subsanar.
El sindicato, también, podría ser un lugar de plena responsabilidad. Hasta ahora, muchas veces, sólo ha sido un instrumento defensivo en manos de la clase obrera, y no suficientemente una vía para la participación en las decisiones socioeconómicas de la sociedad. Condenado así a la defensiva, se le acusa luego de no presentar solucciones productivas.
No se trata tanto de una participación directa en la marcha de la empresa, sino de una responsabilización en las decisiones de materia económica a niveles de los gobiernos. El trabajador no es una máquina que conviene cuidar, sino una persona que conviene responsabilizar. Para nosotros son también esenciales las comunidades históricas que constituyen los Estados modernos. La defensa de nuestros viejos Fueros se ha transformado en un reclamo autonómico cada vez más pronunciado, que responde a un anhelo federalista y se proyecta con mayor virtualidad hoy en una Europa en trance de unificación. Así el Carlismo, este antiguo movimiento popular enemigo de la manipulación pasiva del ciudadano, deseoso de su mayor libertad, abre las puertas del porvenir. Jamás un gobierno se ha intentado realizar plenamente la Autogestión, ni en lo político, ni en lo social, ni en lo autonómico. Pero precisamente con los formidables avances tecnológicos de hoy, podemos ir a una aplicación práctica de nuestro viejo ideal. Los pueblos democráticos tienden hoy a transformar sus estructuras políticas en ese sentido. Los instrumentos y las posibilidades de comunicación puestos a su alcance, permiten al hombre participar en las decisiones al nivel de su colectividad local, nacional, de Estado y hasta internacional. También puede dar soluciones imaginativas y nuevas a los problemas existentes. Participación quiere decir, para el hombre y la mujer, poder de iniciativa, poder de cambiar lo que concierne a la vida inmediata de cada uno, en su calle, en su entorno, en la ciudad en que vive, en su país, de manera muy directa. Esto es realmente el poder compartido. El carlismo siempre ha apuntado hacia una solidaridad vivida con amor y cada vez más desarrollada.
La historia, contrariamente a lo que muchos creen, no es el pasado: está permanentemente en movimiento. Muchas de sus perspectivas y propuestas están mas al orden del día que nunca, porque están en la onda de lo que los alemanes denominan “seitgeist”, el espíritu del tiempo. "
miércoles, 7 de abril de 2010
HOMENAJE A DON CARLOS HUGO DE BORBÓN-PARMA
Don Carlos Hugo de Borbón-Parma cumplirá 80 años el próximo día 8 de abril. Son 80 años de una vida fecunda y que ha dedicado íntegramente al servicio de las Españas, más allá de los estrechos límites que establecen las visiones partidistas.
Desde su infancia fue educado en una vocación de entrega a España y a los españoles a través de lo que significaba el credo Carlista, que su padre, el recordado D. Javier, encabezaba. Siendo niño todavía vivió las consecuencias del enfrentamiento de su padre con el dictador Franco, que se saldó con la expulsión de D. Javier del territorio ocupado por los nacionales y su regreso al exilio francés. Más tarde le tocó vivir igualmente las secuelas del compromiso antinazi de D. Javier, con su internamiento en el siniestro y tristemente conocido campo de concentración de Dachau. Todo ello forjó en él una profunda convicción democrática y antiautoritaria, que había de dar sus frutos en sus posteriores andaduras.
A partir de su aparición pública en Montejurra de 1957, su compromiso con el Carlismo y con España ha sido inquebrantable. Más allá de las consideraciones dinásticas, se ha tratado de una vinculación personal, producto de su profundo amor por este país, por sus gentes, por las naciones que lo conforman, y de su decisión de contribuir con su esfuerzo a la mejora en todos los órdenes de la situación de penuria material, política, cultural y espiritual por la que atravesaban. Esta decisión se manifiesta nítidamente en su primer discurso en Montejurra 1957 y ha vertebrado toda su actuación posterior.
Don Carlos ha dado al Carlismo una perspectiva actual y lo ha convertido en un movimiento con una visión progresista, dejando atrás viejos planteamientos reaccionarios, descubriendo las raíces populares y antioligárquicas del viejo y glorioso Partido. En la lucha por conseguir hacer del Carlismo un movimiento político dinámico y acorde con la realidad de su tiempo puso a contribución toda la riqueza de su formación académica y toda la cultura que había ido acumulando. Logró, sin más desgarramientos internos que los inevitables, llevar al Partido Carlista, como le había encomendado su padre, a un puesto en que podía enfrentarse sin ninguna vergüenza a los grandes retos de nuestro tiempo. Y todo ello sin renunciar un ápice a su historia y a su trayectoria, pero sabiendo encontrar en las mismas los gérmenes de una ideología socialista y federalista.
Desde la plataforma que le brindaba su posición de heredero de la dinastía que ha encabezado el Carlismo durante más de 175 años, supo hacer todo lo posible para la reconciliación y el encuentro de los que, habiendo estado enfrentados en la Guerra Civil, tenían en común la esperanza de una España democrática y en que los antagonismos cainistas fueran superados. El Partido Carlista se enfrentó a los fascistas que dominaban las calles en los años cuarenta y cincuenta. Estuvo en el nacimiento de CCOO. Brindó refugio y amparo en sus Círculos Culturales a todos los que no encontraban otro medio ni sitio para reunirse. Convirtió sus actos públicos (Montejurra, El Quintillo, Begoña, Montserrat) en altavoces para denunciar la carencia de libertades de todo tipo que sufrían España y los españoles. Por fin, Don Carlos estuvo en el nacimiento de la Junta Democrática, y el Partido en el de la Plataforma Democrática. Siguiendo sus consignas los Carlistas se aplicaron a conseguir la unidad de todos los demócratas en un solo organismo unitario, lo que al fin se consiguió con Coordinación Democrática. Igualmente, sus consignas sirvieron para que el Partido Carlista de Cataluña participase en la Coordinadora de Fuerza Política de Cataluña y en la Asamblea de Cataluña. Todo ello le costó un nuevo destierro, junto con los restantes miembros de su familia, destierro del que no pudo volver al mismo tiempo que otros exiliados, estando vetada su presencia en España hasta después de las elecciones generales de junio de 1977.
Don Carlos nunca pasó factura por todas las dificultades que le sobrevinieron a consecuencia de su compromiso con el pueblo español. Y hay que resaltar que tales dificultades no han sido pocas ni livianas. Se vio aislado de sus pares de la realeza europea por su compromiso progresista. Entregó de tal manera, no sólo su persona, sino su patrimonio a la lucha por la libertad, que actualmente lleva una existencia muy modesta y alejada de todos los lujos y oropeles.
Cuando creyó que su presencia era un obstáculo, se retiró discretamente del primer plano y se dedicó a una actividad docente en la señera Universidad de Harvard, donde a lo largo de más de veinte años ha realizado su vocación académica, colaborando con el eminentísimo economista Dr. Galbraith. Esta etapa silenciosa de su vida ha contribuido a reafirmar, afianzar y ampliar su compromiso con la libertad, el progreso, los derechos humanos y todo lo que significa la democracia. Todo ello ha configurado una personalidad irrepetible, inconcebible en un hombre de su extracción social (pero, por otro lado, muy coherente con lo que ha sido la línea de los sucesivos Abanderados del Carlismo) y de un valor incalculable humano, político, cultural y académico. En los últimos años, centrado en las consecuencias del fenómeno de la globalización, trabajando intensamente sobre ello y tratando de encontrar una respuesta realista y positiva a las consecuencias de explotación a nivel universal que provoca. En suma, tan rica, completa y polifacética personalidad es un lujo desperdiciado para España.
Ahora que cumple 80 años, sus amigos, admiradores y partidarios queremos rendirle un homenaje que le compense de tantos sinsabores como le ha costado su compromiso y su comportamiento a lo largo de su vida. Sabemos que tiene el apoyo de su Familia (sus hijos y sus hermanas Dª. Mª. Teresa, Dª. Cecilia y Dª. Mª. de las Nieves), pero queremos que toda su familia espiritual, empezando por “La Gran Familia Carlista” y continuando por todos los demócratas que han sabido y han seguido su irreprochable trayectoria, nos unamos a él en tan significada fecha para declarar nuestra solidaridad con su lucha y desearle muchos años más de vida fecunda.
Para este fin hemos previsto la celebración de una serie de actos que tendrán lugar en Tarragona el 11 de abril del 2010, cuyo programa será el siguiente:
10,45 horas Santa Misa, concelebrada, en la Iglesia Parroquia de San Agustín Rambla Vella,12.
12,00 horas Recepción en el Salón de Plenos del Ayuntamiento Plaza de la Font, 1. El Jefe de Protocolo recibirá en la puerta del Ayuntamiento y Acompañará hasta el salón de Plenos donde el Teniente de Alcalde dirigirá unas palabras.
Palabras de S.A.R. don Carlos Hugo de Borbón-Parma.
Posibilidad de adherirse a las campañas:
Tarragona 2016 Candidatura a Capital Europea de la Cultura
Tarragona 2017 Candidatura a los Juegos Mediterráneos
13.45 horas Comida en el Salón Noble del Hotel Husa Imperial Tarraco Paseo Palmeras, s/n
Palabras de Bienvenida a la Familia y a los asistentes.
Palabras de S.A.R don Carlos Hugo de Borbón-Parma.
Convocamos a todos los que se consideran amigos, admiradores y partidarios de D. Carlos Hugo a participar en ellos.
