sábado, 7 de septiembre de 2013
EL INFANTE JAIME DE BORBON PARMA FIRMA UN ACUERDO DE COOPERACION CON EL GOBIERNO BOLIVIANO EN REPRESENTACION DEL GOBIERNO HOLANDÉS
lunes, 21 de noviembre de 2011
DISCURSO DE DON CARLOS JAVIER I EN PARMA
Es para nosotros una gran emoción encontrarnos hoy aquí junto a vosotros para recordar la figura de Nuestro Padre; emoción reavivada por el hecho de que precisamente con Él nos hayamos reunido en esta iglesia para compartir momentos importantes.
Es muy difícil trazar en pocas frases la vida y la obra de un hombre, intentar transmitir y hacer comprender a otros su historia personal y el peso de su legado en la vida y en la historia de otras personas.
No queremos trazar un retrato histórico, sino más bien recordar Su compromiso, Su apasionada labor y Su legado.
De los muchos mensajes que con ocasión de Su desaparición nos han llegado y gracias al recuerdo que muchos conservan, sobresale con claridad Su capacidad para comprender a los demás y Su capacidad de crear puentes.
A menudo se ha encontrado confrontado con hombres diferentes que se movían en diversos ámbitos, pero siempre ha logrado encontrar un punto común con ellos: el deseo de construir un mundo en el que la paz, el amor, la solidaridad no fueran utopías sino hechos concretos.
El compromiso que ha desarrollado en Su actividad Humana y Política ha estado siempre marcado por un intenso acercamiento cultural: en un encuentro que tuvo lugar precisamente aquí, en Parma, Nuestro Padre había dicho: "Estamos todos nosotros sentados en la misma mesa y un mismo caudal de conocimiento se encuentra a disposición de todas y cada una de las naciones del mundo. El conocimiento será el instrumento para el desarrollo".
Como he dicho, no deseamos ofrecer un retrato histórico o biográfico, sino un recuerdo humano de los rasgos más sobresalientes que han caracterizado a Nuestro Padre y que, para muchos, Lo convertían en una persona querida y entrañable.
Podemos decir solamente que desde que Nuestro Padre alcanzó la edad adulta y según el testimonio de tantas personas, supo ejercer los deberes a los que había sido llamado como algo prioritario, aunque nunca vividos como una obligación sino más bien como una inclinación natural hacia la que se sentía atraído; en este sentido el ejemplo de Nuestros Abuelos fue siempre una referencia inestimable.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Nuestro Padre se unió a Nuestro Abuelo Don Javier para liderar el movimiento Carlista, ejerciendo una oposición sin compromisos al régimen de Franco.
Para tal ocasión Nuestro Abuelo y Nuestro Padre prepararon un proyecto político de un estado democrático que preveía la máxima participación popular, y más concretamente el proyecto de un estado federal, en el respeto de la Tradición de los Fueros, con todas las autonomías locales existentes con idéntica dignidad, justicia social y libertad democrática.
Estos principios se mejoraban continuamente e iban incorporando nuevas ideas con el fin de poder garantizar un compromiso cada vez mayor de las personas.
En particular en Montejurra el compromiso de Nuestro Padre y de Nuestra Familia se evidenció con una profunda implicación: las vidas de aquellos que se implicaron sufrieron profundos cambios, algo que Le sucedería muy particularmente a Nuestro Padre.
En efecto, Nuestro Padre asumió el peso de lanzar un mensaje claro y sin ambigüedad, en su papel de Príncipe Carlista de Asturias, como haría más tarde en calidad de Rey Carlista de España.
Su mensaje fue un llamamiento al deber de reconquistar la propia libertad aún a sabiendas de los sacrificios que habrían de ser necesarios.
Toda Nuestra Familia ha cumplido personalmente este compromiso, y en primer lugar Nuestro Padre ha cumplido por Su coherencia e integridad en Su deber hacia España, hacia la Tradición que encarnaba, hacia Sí mismo y hacia nosotros como hombre.
Sus palabras en aquel contexto histórico tuvieron una relevancia capital en la medida en que se hacía cargo no sólo del aspecto político sino de todo un país: "Cuando los ciudadanos de un pueblo y de una nación son privados de su libertad, están obligados a reconquistarla a cualquier precio. Porque se trata de un derecho, de una obligación, de un deber. Y como el Carlismo quiere conquistar la libertad para todos, es objeto y será objeto de una pesada y peligrosa represión".
Estas palabras fueron proféticas puesto que tanto Nuestro Padre como Nuestras Tías se vieron obligados a exiliarse por mucho tiempo y muchos de los que compartieron los mismos objetivos sufrieron persecuciones.
El compromiso de Nuestro Padre y de Nuestra Familia, en aquel contexto histórico, se puede resumir en las palabras de Nuestra Tía María Teresa: "Cuando me pregunto las razones de nuestro compromiso con el movimiento del carlismo, que tan profundamente ha condicionado nuestra vida y nuestra juventud, mi respuesta es que ha representado para mí la esencia del espíritu de un pueblo, su fidelidad a una Tradición. Tradición que no es solamente costumbre, pero un modo de vivir profundamente personal y familiar. Y es al mismo tiempo una aspiración hacia un humanismo con raíces históricas pero de manera moderna: una auténtica democracia vivida dentro de la base de la sociedad. Este espíritu es tan auténtico y profundo que implica y compromete casi en contra de uno mismo, en contra de nuestros intereses más egoístas. Un espíritu auténticamente cristiano de fraternidad y al mismo tiempo de profundo respeto hacia cada persona".
Este espíritu, este modo de ser, lo ha desarrollado Nuestro Padre a lo largo de Su existencia con gran pasión y sin ataduras.
Su compromiso se ha cobrado un alto precio puesto que a lo largo de Su vida a menudo hubo de enfrentarse a la adversidad. Pero Nuestro Padre, en particular en calidad de Rey Carlista de España, no sólo nunca renunció a los derechos que había heredado, sino que fue un defensor tenaz y coherente de los mismos.
Nunca cesó de combatir por aquello en lo que creía y testimoniaba, aunque fueran distintos los ámbitos en los que se manifestó: en 1980, tras ser invitado por John Galbraith, premio Nobel de Economía, a ser Profesor en la Universidad de Harward, aceptó y enseñó por muchos años teoría económica en dicha institución.
A lo largo de los años Nuestro Padre ha querido llevar adelante el compromiso que siempre Lo había distinguido, intentando favorecer nuevas experiencias de diálogo y comprensión entre los pueblos y, al mismo tiempo, defendiendo aquellos valores y aquella tradición que ha encarnado y actualizado.
En particular vosotros, queridos amigos, recordaréis lo que ha hecho en Parma, Piacenza y en los antiguos Ducados.
A menudo Le gustaba decir que era un “Embajador de la Historia”, un punto de unión entre diversas realidades históricas y sociales; se ha considerado un elemento de un recorrido en el que no sólo se articula la historia, sino también las relaciones humanas, las amistades, el sentido de pertenencia a una misma comunidad.
Este sentido de pertenencia Le ha hecho sentir y reconocerse en la historia y en la vida de Parma y de Piacenza, y en la de las personas que han vivido y viven en ella.
Es ésta una parte importante de la realidad que ha vivido en los últimos años de su vida: a pesar de encontrarse a veces lejos de Parma y de Piacenza, llevaba dentro de Sí mismo, en Su corazón, una profunda unión con estas ciudades, hasta el punto de manifestar Su deseo de ser sepultado en esta iglesia.
Es muy difícil, como hemos dicho al principio, recordar en pocas frases lo que Nuestro Padre ha sido, cuál ha sido el papel que ha desempeñado en la historia, qué influencia ha ejercido en muchos; Nosotros en estos momentos sólo podemos recordar Su sencillez y Su fe, cómo la vivió, frente a la certeza de lo que aguarda a todo hombre.
Ante la pregunta que se formula cada hombre de cómo ha empleado su propia vida, y ante la serenidad de cuanto había cumplido, deseó en efecto que sobre Su tumba se escribiera sólo Su nombre y una frase: "Ante Dios no existe alma anónima".
Algunos amigos, recordándolo de forma apasionada, han dicho que Nuestro Padre fue un profeta de los tiempos modernos, y que como tal, anticipándose a los tiempos tuvo grandes sufrimientos, como ocurre a menudo a aquellos que no quieren conformarse al pensamiento común sino que aventuran nuevas ideas.
No sabemos si fue un profeta, pero seguramente fue un Hombre que puso todo Su empeño por cambiar el mundo en el que vivía, siendo siempre vivo intérprete y testigo de los valores en los que creía. Y es de esta manera como deseamos recordarlo, junto a todos vosotros que con nosotros lo hemos amado.
lunes, 16 de mayo de 2011
CONFERENCIA DE MANUEL MARTORELL EN EL ATENEO DE BARCELONA

RETORNO A LA LEALTAD
El desafío carlista al franquismo
El acto será presentado por Beatriz Pinilla Pérez de las Joventuts del Partit Carlí de Catalunya y por Bernat Castany Magraner, historiador, ponente de la sección de política del Ateneu.
Se pondrán a la venta un número limitado de ejemplares del libro que el autor podrá firmar al finalizar la conferencia.
Se ruega la máxima puntualidad debido a que la Sala dispone solo de 100 plazas sin posibilidad de ampliarlas. Agradeceremos vuestra presencia.
Para más información podéis llamar al 682.321.693
Organizado por: AMICS DE LA HISTÒRIA DEL CARLISME DE CATALUNYA
viernes, 29 de abril de 2011
MANIFIESTO DE S.M.C. DON CARLOS JAVIER DE BORBÓN PARMA
MENSAJE AL PUEBLO CARLISTA
Fiel a mis antepasados, fiel a mi Augusto Padre, cumpliré con los deberes y sacrificios que me impone el ser hoy el abanderado dinástico del Carlismo, que la legitimidad de origen y de ejercicio, desde los tiempos deCarlos V, ha hecho recaer en mí.
Como mi padre, seré fiel a nuestras tradiciones, en primer lugar a nuestra tradición religiosa y, continuando su fidelidad innovadora, junto a los que deseen seguir este camino, dentro y fuera del vasto panorama del carlismo, elaborar entre todos un programa de futuro. No en balde se sacrificaron tantos carlistas, no en balde mi padre vivió y luchó hasta el final de su vida al servicio de estos ideales.
Los tiempos son hoy distintos, el panorama político y su problemática distintos. No por esto ha terminado nuestra misión: perseverar en el camino y en la lucha por la justicia y la libertad.
Una misión que se despliega frente a un mundo donde los países y hasta los continentes están interconectados. Por esto, nuestra mirada ha de abarcar a la vez nuestras Españas y este mundo interconectado que camina hacia una convergencia cada vez mayor. No pienso con este mensaje exponer un plan de actuación. Este plan, este camino, lo iremos haciendo “al andar”.
Sí quiero subrayar que para nuestro presente inmediato la grave crisis moral, política y económica por la que atraviesa el mundo nos obliga a explorar más a fondo, con más rigor y exigencia nuestra propuesta de gestión desde la base de la sociedad, desde la base de nuestras Españas, para que la renta producida sirva al desarrollo progresivo de los ciudadanos, y no al enriquecimiento de determinados entes o individuos, o vaya a engrosar burbujas evanescentes que, al final, a todos arruinan.
Desde siempre, inspirados por el principio de subsidiaridad, le hemos dado una expresión más acorde con los tiempos modernos; se trata de resolver a cada nivel, local, regional, nacional y, hoy en día, supranacional, los problemas por los actores sociales y que estos se impliquen responsablemente y con capacidad inventiva en esta resolución, teniendo siempre a la vista el bien colectivo. Es lo que hemos llamado nuestra autogestión. Así podemos obviar la irresponsabilidad y también la polarización agresiva que conforma cada vez más el diálogo político cuando, al contrario, debería ser abierto y constructivo.
También nuestras raíces de cultura cristiana y humanista, donde han dejado huella otras espiritualidades, nos instan a luchar contra el terrible déficit ético que aqueja hoy en día una sociedad como la nuestra con larga tradición de sacrificios y altura moral. La adoración del becerro de oro no sólo envilece, también hace opaca la visión de un mundo donde la pobreza sigue haciendo estragos y no sólo la pobreza, también la falta de democracia y libertad y el olvido de los derechos humanos y de los derechos de los Pueblos, que van unidos, concretamente como lo revelan las revueltas de la ribera sur del Mediterráneo. Podemos ser eficazmente solidarios y debemos preocuparnos por ellos.
Creo que desde nuestra secular identidad, original, comprometida y con la legitimidad democrática que nos otorga nuestra decidida participación en la transición democrática y nuestra marcha hacia una España plural, podemos ser actores históricos de un cambio de sistema económico, político, administrativo, de gestión ecológica de la sociedad, siendo líderes de opinión en el campo público, intelectual y político, que es lo que se necesita hoy en día.
Tenemos por delante una cautivadora tarea, y por ello, fiel a mi compromiso histórico y llevado por el amor que tengo a las Españas, haciendo una llamada especial a la juventud, me comprometo al asumir la herencia dinástica del Carlismo y del Ducado de Parma, a entregarme a ello junto con mi esposa, mi hermano Jaime, mis hermanas Margarita y Carolina, y mis tías María Teresa, Cecilia y María de las Nieves.
Dado en París el ocho de abril del año dos mil once.
viernes, 3 de diciembre de 2010
TESTAMENTO POLITICO DE DON CARLOS HUGO
Si enarbolamos como lema la "Esperanza", no fue para alentar una vana ilusión. "Esperanza" ha significado para nuestros antepasados a la vez una opción y un compromiso.
La opción era la de sostener un humanismo cristiano, fundamento de valores que se han perfilado cada vez mas a lo largo del tiempo, como la justicia, la solidaridad fraternal, la libertad, el respeto a los derechos humanos, a los derechos culturales de los pueblos, el respeto a la vida que la palabra antigua de "fueros" sobre-entiende. Pero, esto si, cuidando siempre, desde San Luis a Carlos VII y a mis antepasados mas próximos, de separar claramente la autoridad religiosa de la política, sin lo cual no se puede pretender alentar un verdadero humanismo cristiano. Para no ser estéril, el humanismo requiere que los valores sean capaces de promover cambios progresivos sociales, económicos y políticos. Porque hay una interrelación constante entre los valores que son el patrimonio mas precioso del hombre y la Vida. Los valores impulsan a la vida y esta, la vida de los hombres, el pensar y opinar de los hombres, a su vez en su dinámica nos obliga a volver a formular constantemente los valores que le han impulsado. Solo así se va hacia adelante. Por lo tanto, y aquí interviene la exigencia y el compromiso a los que me he referido antes, hay que saber ponerse al frente de estos cambios y no frenarlos como lo han hecho tantas veces los príncipes y los responsables políticos, para asegurar el avance de las sociedades y la paz que requiere.
Este es el papel de nuestra dinastía. Cada uno de sus miembros ha recibido gratuitamente en herencia multisecular una cierta autoridad histórica. Donde cesa la gratuidad es en el manejo de esta herencia: la sociología política habla de los "guardianes de la conciencia histórica de los pueblos" refiriéndose a los que están revestidos de un prestigio histórico. Pueden utilizarla pretendiendo interpretar solos y en sentido restrictivo esta coincidencia histórica para favorecer el culto a la personalidad o, al contrario, utilizarla para abrir las puertas de esta conciencia histórica hacia otros horizontes y nuevos valores, permitiendo responsabilizar a los pueblos con las tareas sociales y políticas.
Nuestros antepasados, hasta con tropiezos y errores, actuaron así, primero dentro del marco de naciones-estado como Francia, España y Parma, donde hemos reinado hasta hace poco; y cuando faltó este marco, como espacio de una autoridad reconocida, utilizando este don de Dios al hombre, el tiempo, el tiempo vital para seguir cumpliendo con su responsabilidad en el largo plazo de la historia. Así, mi padre, Don Javier, promovió el intento de paz separada en la primera guerra mundial entre Austria y los aliados, Francia, Bélgica e Inglaterra. Luego asumió el liderazgo político y dinástico del Carlismo, designado como era por el rey, Alfonso Carlos, en una de las etapas mas arriesgadas de su historia: la guerra civil. Participo en la segunda guerra mundial y en la resistencia al nazismo en Francia, tierra de nuestra estirpe capetiana, que le valió estar encerrado en el atroz campo de concentración de Dachau. Después retomo el mando del carlismo para su revalorización en aras de una preparación de la post-guerra.
Mi padre, Don Javier, me transmitió el testigo. En la etapa en la que, bajo su dirección, he estado al frente del carlismo, no solo como su Príncipe, sino como su líder y jefe político, ha sido marcada por esta voluntad de cumplimientos en el peculiar marco español y en la peculiar etapa del franquismo.
A nuestra generación, le ha tocado la clarificación ideológica del Carlismo, la expresión moderna de sus aspiraciones históricas, fueristas y socialistas y participar con otras fuerzas progresistas a la transición democrática. Junto a mis hermanas Ma Teresa, Cecilia y Mª. de las Nieves, junto a mi esposa Irene de Holanda y a todos los militantes que me secundaron, hubo que convertir a esta antigua fuerza popular en partido moderno y progresista, luchando contra la dictadura franquista en el largo camino hacia la democracia. Llevar, el increíble cambio de un régimen elevado sobre los escombros de una guerra civil a una democracia moderna, solidaria y abierta al mundo que alejó los fantasmas de la guerra civil y cambió completamente España, incorporándola a Europa. Cambio que se reputó de milagroso: así Dios opera sus milagros a través de los hombres cuando los hombres se inspiran en una espiritualidad cuyas raíces hay que buscar en la palabras de Cristo. También en los grandes maestros de la humanidad que han surgido a lo largo de la historia.
Luego tuvo lugar la vuelta a nuestro antiguo Ducado de Parma con la ambición, desde allí, desde nuestras tradicionales Ordenes familiares, de promover hombres y mujeres, una élite mundial que participen en una activa pedagogía política, económica, ecológica a través de artículos, libros y conferencias dirigidas a la naciente sociedad mundial.
Nos hallamos sin duda en un momento difícil de la historia del mundo. Los progresos en los campos de la tecnología y de la ciencia, en general en esta parte del Orbe, no se han revertido en la "aldea global" sino solo en esta área privilegiada en la que vivimos. Y aun, en lo que se refiere tanto al poder económico como al político, en favor de determinantes agentes de nuestra sociedad.
De allí el desorden, el caos que tanto temían los griegos, es decir, la ausencia de un orden profundo, de un orden basado en una opción humanista que regule toda la complicada maquinaria del mundo, tanto de la sociedad humana como del planeta en general. El resultado es, por una parte, la violencia como expresión de la ira de los pueblos, de determinados grupos en el seno de estos pueblos o de países enteros; ira sin rumbo, pero no sin razones, que se caracteriza como terrorismo, visto como si fuera una especia espontanea, cuando en realidad es el fruto detestable de otra violencia, la gran, la terrible injusticia que caracteriza el mundo actual, la gran y terrible inconsciencia por parte de los privilegiados que envuelve, en general, a esta injusticia.
Ahora quiero hablar del futuro, de la problemática mundial. Lo he dicho al principio. La Esperanza, lema antiguo de nuestra familia, tanto en su andadura francesa como española o italiana, nos exige realismo y voluntad de acción.
Aun teníamos una ambición mayor, la de hacer participar mas activamente la sociedad toda en la decisión política, a través de una gestión global responsable: gestión que abarque a la sociedad desde todas sus instancias en lo territorial como en otros ámbitos como el profesional, a todos los pueblos de España, a todos los pueblos de Europa, con sus tradiciones propias. Queda en pie el proyecto; no es estéril. Queda en pie como una proyección hacia la sociedad global, una sociedad cohesionada pero representativa. Hay que volver a construir una moral exigente en el campo de la justicia, del respeto a los derechos humanos y, el primero, a la creencia religiosa de cada pueblo, exigente en el campo de la solidaridad y de la compasión. Una moral compartida por los creyentes de las grandes religiones del mundo y por los que, sin pertenecer a ellas, están en línea con los valores que predican en el marco de un humanismo ilustrado. Hay que proponer un proyecto político factible de gestión común de la sociedad mundial, algo que los pueblos anhelan y que, de hecho, representan como intentos interesantes, aunque no suficientemente representativos, las grandes instancias internacionales de hoy día. Es la única manera de salvar la vida colectiva de los grandes peligros que la acechan, el primero de ellos de disolverse en un penoso y tumultuoso sobrevivir donde cada uno vela por sus propios intereses y aun lo proclaman con orgullo. El futuro no es solamente una secuencia cronológica del pasado. El futuro es una creación nueva; os lo confío.
Mis hijos, Carlos Javier, Jaime, Margarita y Carolina estáis todos, ya por vuestra propia opción de trabajo y voluntad, comprometidos con este proyecto en la profesión altruista que habéis elegido: ayudar a cambiar el mundo, cambiar el rumbo fatalista de la sociedad actual. A mi hijo mayor, Carlos Javier, que será el nuevo Duque de Parma, transmito solemnemente los derechos dinásticos que recibí de mi padre, seguro de que cumplirá con las obligaciones que suponen. Después de él sera a sus hijos legítimos y, si faltaran estos a su hermano Jaime.
Os puedo legar ahora el testigo. De donde esté velaré por el. Que Dios os guarde, mis hijos, mi familia toda, mis colaboradores, mis queridos carlistas y amigos y os permita cumplir con esta tarea.
martes, 9 de noviembre de 2010
CRÓNICA DEL SOLEMNE FUNERAL POR S.M.C. DON CARLOS HUGO DE BORBÓN PARMA
El pasado día seis de Noviembre el pueblo carlista rindió postrer homenaje a Su Majestad y presidente, hasta 1979, del Partido Carlista, Don Carlos Hugo de Borbón Parma; en la Iglesia de San Francisco de Borja de Madrid, sita en la Calle Serrano, número 104 de Madrid.
La Eucaristía estuvo oficiada por tres sacerdotes y acompañada por la Coral de la Iglesia de Los Jerónimos que interpretó diversos fragmentos del “Requiem” de Mozart.
Al Solemne Funeral, organizado por la Real Orden de la Legitimidad Proscripta y miembros del Partido Carlista, asistió la Familia Real, que estuvo acompañada en todo el acto por un multitudinario número de asistentes que llenaron por completo el templo.
Asimismo, también asistieron a la ceremonia el Secretario General Federal del Partido Carlista y distintos Secretarios Generales de los Partidos Carlistas federados y el ex-presidente del Gobierno de Navarra.
Don Carlos Javier de Borbón Parma, en un entrañable momento de la ceremonia, entregó el testamento político de su padre a los tres Vicecancilleres de la Real Orden de la Legitimidad Proscripta y dirigió unas palabras a los asistentes en las que prometió asumir el compromiso político de Don Carlos Hugo.
Con posterioridad y ya por la tarde, se celebró un acto académico en la Sala de Conferencias del Ateneo de Madrid en la que, ante un auditorio que llenaba la sala, diversos intelectuales, profesores de universidad y personajes políticos de la transición glosaron la figura humana y política de Don Carlos Hugo de Borbón Parma.
Según hemos sabido, en breve se publicará el Testamento Político de Su Majestad Don Carlos Hugo y ya es seguro el compromiso del actual rey, Don Carlos Javier, con España, con las Libertades de los pueblos que la integran, con la Justicia y con el Carlismo.
Que los impacientes den tiempo porque los que no estén cegados por la maldad, VERÁN.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
UN DOCUMENTO POLÍTICO DE S.M. DON CARLOS JAVIER I
Nuestra historia más reciente se desenvuelve en el periodo franquista. Pero ahora, con la integración en Europa a nuestras espaldas, incluso entregados al proceso de globalización, parece oportuno repasar los hitos de la transición democrática y del carlismo. (...)
Siempre habíamos deseado, los carlistas, que hubiese democracia. Es decir, libertad no solo para votar, sino para crear y para participar. Por esto el carlismo ha practicado su propia democratización de los presupuestos seculares para ayudar precisamente a la democratización del país; pero a sabiendas que se trata tan sólo de una etapa en un largo camino. Aún queda mucho por hacer frente a la pobreza, a la injusticia.
Es difícil tipificar lo nuestro, colocarlo en el amplio espectro político. Evidentemente no todo es comunismo a la izquierda ni fascismo a la derecha. En tiempos de la dictadura, antítesis del socialismo, cuando no era posible el dialogo y el juego político consistía en mantener los odios de antaño, entonces el carlismo recurrió a sus raíces populares, para desde ahí formular una nueva propuesta socialista. Su historia de defensa del pueblo y de su derecho a participar en la gestión común, en la administración de lo colectivo, en defensa de los derechos regionales, le llevaba en este sentido.
(...) fue y es un movimiento popular tradicional, lo que los anglosajones denominan “movimiento de masas” (grass root movement) (…) En cuanto a sus propuestas, son más validas que nunca: así su humanismo cristiano, que inspira una cultura atenta a los valores sociales y morales, pero ajena a todo confesionalismo y que tipifica a la España actual.
Su ideal de Autogestión, que se elaboró y consolido en el curso de una lucha que se inicia en 1957, contra la dictadura, se centra en la idea de que la persona tiene que participar plenamente en las decisiones que están en la base del proceso social: si no el individuo está alejado de toda verdadera autoridad en el acontecimiento sociopolítico y económico. Por ejemplo, el Carlismo siempre ha deseado que el partido político no fuera una simple maquina electoral que le permitiese al ciudadano elegir a aquellos que hablaran en su nombre, pero sin más participación en las decisiones de cada día. Para nosotros, el partido debe ser un lugar no solo de compromiso sino de pleno desenvolvimiento del individuo.(...)
Los grandes partidos aún no han logrado transformarse en vehículos de la vivencia política popular y ciudadana. La Autogestión política que propone el carlismo sería precisamente una metodología, una vía, para abrir al ciudadano el camino de la participación activa. Así se espera poder evitar la “partitocracia” que hoy muchos critican, pero cuyo defecto no saben como subsanar.
El sindicato, también, podría ser un lugar de plena responsabilidad. Hasta ahora, muchas veces, sólo ha sido un instrumento defensivo en manos de la clase obrera, y no suficientemente una vía para la participación en las decisiones socioeconómicas de la sociedad. Condenado así a la defensiva, se le acusa luego de no presentar solucciones productivas.
No se trata tanto de una participación directa en la marcha de la empresa, sino de una responsabilización en las decisiones de materia económica a niveles de los gobiernos. El trabajador no es una máquina que conviene cuidar, sino una persona que conviene responsabilizar. Para nosotros son también esenciales las comunidades históricas que constituyen los Estados modernos. La defensa de nuestros viejos Fueros se ha transformado en un reclamo autonómico cada vez más pronunciado, que responde a un anhelo federalista y se proyecta con mayor virtualidad hoy en una Europa en trance de unificación. Así el Carlismo, este antiguo movimiento popular enemigo de la manipulación pasiva del ciudadano, deseoso de su mayor libertad, abre las puertas del porvenir. Jamás un gobierno se ha intentado realizar plenamente la Autogestión, ni en lo político, ni en lo social, ni en lo autonómico. Pero precisamente con los formidables avances tecnológicos de hoy, podemos ir a una aplicación práctica de nuestro viejo ideal. Los pueblos democráticos tienden hoy a transformar sus estructuras políticas en ese sentido. Los instrumentos y las posibilidades de comunicación puestos a su alcance, permiten al hombre participar en las decisiones al nivel de su colectividad local, nacional, de Estado y hasta internacional. También puede dar soluciones imaginativas y nuevas a los problemas existentes. Participación quiere decir, para el hombre y la mujer, poder de iniciativa, poder de cambiar lo que concierne a la vida inmediata de cada uno, en su calle, en su entorno, en la ciudad en que vive, en su país, de manera muy directa. Esto es realmente el poder compartido. El carlismo siempre ha apuntado hacia una solidaridad vivida con amor y cada vez más desarrollada.
La historia, contrariamente a lo que muchos creen, no es el pasado: está permanentemente en movimiento. Muchas de sus perspectivas y propuestas están mas al orden del día que nunca, porque están en la onda de lo que los alemanes denominan “seitgeist”, el espíritu del tiempo. "
miércoles, 7 de abril de 2010
HOMENAJE A DON CARLOS HUGO DE BORBÓN-PARMA
Don Carlos Hugo de Borbón-Parma cumplirá 80 años el próximo día 8 de abril. Son 80 años de una vida fecunda y que ha dedicado íntegramente al servicio de las Españas, más allá de los estrechos límites que establecen las visiones partidistas.
Desde su infancia fue educado en una vocación de entrega a España y a los españoles a través de lo que significaba el credo Carlista, que su padre, el recordado D. Javier, encabezaba. Siendo niño todavía vivió las consecuencias del enfrentamiento de su padre con el dictador Franco, que se saldó con la expulsión de D. Javier del territorio ocupado por los nacionales y su regreso al exilio francés. Más tarde le tocó vivir igualmente las secuelas del compromiso antinazi de D. Javier, con su internamiento en el siniestro y tristemente conocido campo de concentración de Dachau. Todo ello forjó en él una profunda convicción democrática y antiautoritaria, que había de dar sus frutos en sus posteriores andaduras.
A partir de su aparición pública en Montejurra de 1957, su compromiso con el Carlismo y con España ha sido inquebrantable. Más allá de las consideraciones dinásticas, se ha tratado de una vinculación personal, producto de su profundo amor por este país, por sus gentes, por las naciones que lo conforman, y de su decisión de contribuir con su esfuerzo a la mejora en todos los órdenes de la situación de penuria material, política, cultural y espiritual por la que atravesaban. Esta decisión se manifiesta nítidamente en su primer discurso en Montejurra 1957 y ha vertebrado toda su actuación posterior.
Don Carlos ha dado al Carlismo una perspectiva actual y lo ha convertido en un movimiento con una visión progresista, dejando atrás viejos planteamientos reaccionarios, descubriendo las raíces populares y antioligárquicas del viejo y glorioso Partido. En la lucha por conseguir hacer del Carlismo un movimiento político dinámico y acorde con la realidad de su tiempo puso a contribución toda la riqueza de su formación académica y toda la cultura que había ido acumulando. Logró, sin más desgarramientos internos que los inevitables, llevar al Partido Carlista, como le había encomendado su padre, a un puesto en que podía enfrentarse sin ninguna vergüenza a los grandes retos de nuestro tiempo. Y todo ello sin renunciar un ápice a su historia y a su trayectoria, pero sabiendo encontrar en las mismas los gérmenes de una ideología socialista y federalista.
Desde la plataforma que le brindaba su posición de heredero de la dinastía que ha encabezado el Carlismo durante más de 175 años, supo hacer todo lo posible para la reconciliación y el encuentro de los que, habiendo estado enfrentados en la Guerra Civil, tenían en común la esperanza de una España democrática y en que los antagonismos cainistas fueran superados. El Partido Carlista se enfrentó a los fascistas que dominaban las calles en los años cuarenta y cincuenta. Estuvo en el nacimiento de CCOO. Brindó refugio y amparo en sus Círculos Culturales a todos los que no encontraban otro medio ni sitio para reunirse. Convirtió sus actos públicos (Montejurra, El Quintillo, Begoña, Montserrat) en altavoces para denunciar la carencia de libertades de todo tipo que sufrían España y los españoles. Por fin, Don Carlos estuvo en el nacimiento de la Junta Democrática, y el Partido en el de la Plataforma Democrática. Siguiendo sus consignas los Carlistas se aplicaron a conseguir la unidad de todos los demócratas en un solo organismo unitario, lo que al fin se consiguió con Coordinación Democrática. Igualmente, sus consignas sirvieron para que el Partido Carlista de Cataluña participase en la Coordinadora de Fuerza Política de Cataluña y en la Asamblea de Cataluña. Todo ello le costó un nuevo destierro, junto con los restantes miembros de su familia, destierro del que no pudo volver al mismo tiempo que otros exiliados, estando vetada su presencia en España hasta después de las elecciones generales de junio de 1977.
Don Carlos nunca pasó factura por todas las dificultades que le sobrevinieron a consecuencia de su compromiso con el pueblo español. Y hay que resaltar que tales dificultades no han sido pocas ni livianas. Se vio aislado de sus pares de la realeza europea por su compromiso progresista. Entregó de tal manera, no sólo su persona, sino su patrimonio a la lucha por la libertad, que actualmente lleva una existencia muy modesta y alejada de todos los lujos y oropeles.
Cuando creyó que su presencia era un obstáculo, se retiró discretamente del primer plano y se dedicó a una actividad docente en la señera Universidad de Harvard, donde a lo largo de más de veinte años ha realizado su vocación académica, colaborando con el eminentísimo economista Dr. Galbraith. Esta etapa silenciosa de su vida ha contribuido a reafirmar, afianzar y ampliar su compromiso con la libertad, el progreso, los derechos humanos y todo lo que significa la democracia. Todo ello ha configurado una personalidad irrepetible, inconcebible en un hombre de su extracción social (pero, por otro lado, muy coherente con lo que ha sido la línea de los sucesivos Abanderados del Carlismo) y de un valor incalculable humano, político, cultural y académico. En los últimos años, centrado en las consecuencias del fenómeno de la globalización, trabajando intensamente sobre ello y tratando de encontrar una respuesta realista y positiva a las consecuencias de explotación a nivel universal que provoca. En suma, tan rica, completa y polifacética personalidad es un lujo desperdiciado para España.
Ahora que cumple 80 años, sus amigos, admiradores y partidarios queremos rendirle un homenaje que le compense de tantos sinsabores como le ha costado su compromiso y su comportamiento a lo largo de su vida. Sabemos que tiene el apoyo de su Familia (sus hijos y sus hermanas Dª. Mª. Teresa, Dª. Cecilia y Dª. Mª. de las Nieves), pero queremos que toda su familia espiritual, empezando por “La Gran Familia Carlista” y continuando por todos los demócratas que han sabido y han seguido su irreprochable trayectoria, nos unamos a él en tan significada fecha para declarar nuestra solidaridad con su lucha y desearle muchos años más de vida fecunda.
Para este fin hemos previsto la celebración de una serie de actos que tendrán lugar en Tarragona el 11 de abril del 2010, cuyo programa será el siguiente:
10,45 horas Santa Misa, concelebrada, en la Iglesia Parroquia de San Agustín Rambla Vella,12.
12,00 horas Recepción en el Salón de Plenos del Ayuntamiento Plaza de la Font, 1. El Jefe de Protocolo recibirá en la puerta del Ayuntamiento y Acompañará hasta el salón de Plenos donde el Teniente de Alcalde dirigirá unas palabras.
Palabras de S.A.R. don Carlos Hugo de Borbón-Parma.
Posibilidad de adherirse a las campañas:
Tarragona 2016 Candidatura a Capital Europea de la Cultura
Tarragona 2017 Candidatura a los Juegos Mediterráneos
13.45 horas Comida en el Salón Noble del Hotel Husa Imperial Tarraco Paseo Palmeras, s/n
Palabras de Bienvenida a la Familia y a los asistentes.
Palabras de S.A.R don Carlos Hugo de Borbón-Parma.
Convocamos a todos los que se consideran amigos, admiradores y partidarios de D. Carlos Hugo a participar en ellos.
miércoles, 24 de marzo de 2010
CONVOCATORIA CARLISTA PARA EL HOMENAJE A DON CARLOS
Con motivo del ochenta aniversario de S.M. Don Carlos Hugo de Borbón Parma, la Asociación Amics de la História del Carlisme de Catalunya y la Real Orden de Caballeros y Damas de la Legitimidad Proscrita, invitan a todos a compartir con la Familia Real esta efemérides en una fiesta entrañable que tendrá lugar el día 11 de Abril del 2010 en la ciudad de Tarragona. Está previsto que los actos conmemorativos se inicien a las 10.30 horas, con una misa, para concluir con una comida y con la despedida de la jornada hacia las 18.00 horas.
Por necesidades de organización se precisa conocer las personas que participaran en este Homenaje a S.M. y a la familia Real. A tal fin, se agradecerá confirmar la asistencia antes del día 5 de Abril.
Igualmente por las mismas necesidades de organización, será preciso que los asistentes procedan antes de la fecha mencionada e indicando su nombre, realicen un ingreso de cincuenta Euros (Euros 50.-) por persona asistente en la cuenta bancaria de Caixa Tarragona, sucursal Plaza Imperial Tarraco de Tarragona, c/c núm. 2073-0074-34-0110968507 a nombre de la Asociación Amics de la História del Carlisme de Catalunya.
Para cualquier duda pueden contactar a la mayor brevedad posible con las siguientes personas de Tarragona:
Gloria Herrera gloashega@vodafone.es
Julio Gómez jmagomez@1833@yahoo.esMatias
Palau palau-servad@logiccontrol.es
Próximamente se detallarán los actos a desarrollar en esta jornada de homenaje.
jueves, 11 de marzo de 2010
PRÓXIMO HOMENAJE AL REY DON CARLOS EN TARRAGONA
Con motivo del ochenta cumpleaños de S.M. Don Carlos VIII, Hugo, Rey de las Españas, se está ultimando en Tarragona, para el próximo día 11 de Abril, un Gran Homenaje al que acudirá S.M. El Rey y Carlistas de todas las Españas.
Próximamente se informará detalladamente del programa de actos esperando que el homenaje sea un éxito de asistencia.
Estos son los hechos, ahora toca moverse y opinar.
viernes, 26 de febrero de 2010
HOMENAJE A DON CARLOS EN PAMPLONA

martes, 21 de julio de 2009
EL PAPA RECIBE EN AUDIENCIA PRIVADA A LA FAMILIA REAL
La Audiencia duró más de una hora y se desarrolló entre manifestaciones de afabilidad y cariño recíproco.
domingo, 19 de julio de 2009
DVD del ACTO DE POBLET
Con motivo del pasado acto del 9 de Mayo del 2009 en Poblet en el que se conmemoraba los 175 años del Carlismo y que contó con la asistencia de S.M. Don Carlos Hugo, de S.A.R. el Príncipe de Asturias así como de otros miembros de la Familia Real, se ha realizado un DVD en el que se recogen todos los momentos del acto y que fue presentado el Viernes 17 de Julio del 2009 en Tarragona.
Dicho DVD se puede adquirir al precio de 20.- Euros solicitándolo al correo: hugodeprado@hotmail.com.
miércoles, 15 de julio de 2009
EL CENTENARIO DE S.M.C. CARLOS VII
Ya diluida por completo la artificial conmemoración del inicio de la Guerra de la Independencia que fue fomentada el año pasado con tanto “P´atiótico” entusiasmo por las instituciones políticas del Estado como acogida con pasividad e indiferencia por el pueblo español y bien entrados en el año 2009 hay dos hechos de relevante importancia que se conmemoran precisamente en este mes de Julio cuales son el Centenario de la Semana Trágica de Barcelona y el Centenario del fallecimiento de S.M.C. Carlos VII de España y XI de Francia., siendo a éste último al que primero dedicaremos unas líneas.
Don Carlos María de Borbón y Austria-Este, nació en el exilio al que fue condenado por la dinastía que usurpó el trono de las Españas en 1833, concretamente en la localidad, entonces austriaca de Laibach (hoy Lubliana, Eslovenia) el 30 de Marzo de 1848. Nieto de don Carlos V, Rey de las Españas, e hijo de Don Juan III y doña Beatriz de Austria-Este, sufrió desde muy joven la separación de sus padres viviendo en compañía de su madre en Módena y siendo educado por su abuela paterna la Princesa de Beira quién inculcó en el entonces joven príncipe el amor al pueblo español y a sus obligaciones como futuro rey.
Con solo veinte años, el 3 de Octubre de 1868, Don Carlos se convirtió en Rey de derecho de los españoles tras la abdicación de su padre aunque para muchos carlistas ya era considerado Rey desde que, en 1864, la Princesa de Beira le proclamase como tal en su “Carta a los Españoles”.
Tras la crisis del régimen Isabelino en 1868, tuvo multitud de proposiciones de los gobiernos provisionales de España para proclamarlo y aceptarlo como Rey a cambio de que se entregará incondicionalmente a ser un instrumento de los intereses de clase que representaban los liberales, proposiciones éstas que siempre declinó por no querer renunciar jamás a unos principios que de haber imperado en las Españas habrían evitado tanta efusión de sangre y tantas tragedias que nos han ido empequeñeciendo con el tiempo.
Durante los años inmediatos a la Revolución de Septiembre de 1868, Carlos VII desplegó una inusitada actividad política fruto de la cual fue la reorganización política del carlismo que en aquel entonces actuaba bajo el nombre de Comunión Católico Monárquica, la obtención de cincuenta diputados en las elecciones legislativas de 1871, los acuerdos políticos con los Republicanos Federales que terminarían pasándose en masa a las filas carlistas ante las maniobras de Prim por imponer en el trono de San Fernando a un príncipe extranjero como era Amadeo de Saboya y llegando a ser reconocido como rey legítimo de las Españas por la propia Isabel, llamada la II, quién le ofreció tanto su apoyo como el de su hijo, Alfonso.
En 1872, ante el deterioro y la inestabilidad de la situación política y social española, Don Carlos VII entra en España dando comienzo la III Guerra Carlista que se prolongaría hasta 1876 y que terminaría con la derrota del Ejército Carlista tras el cierre de la frontera francesa y el golpe de Estado del General Martínez Campos en Sagunto.
Tras el final de la guerra, Don Carlos VII inicia una gira por todo el mundo visitando países como Estados Unidos, Inglaterra, Méjico y Colombia, siendo recibido oficialmente en estos dos últimos como Rey y Jefe de Estado y convirtiéndose, por tanto, en el primer rey de los españoles que visitaba la América hispana. Al término de esta gira se instala en Francia donde reside hasta su expulsión forzada por el gobierno de Madrid en 1881.
En 1887, al morir su tío Enrique V, Conde de Chambord, don Carlos le sucede en los derechos al trono de Francia por lo que a partir de ese año, Carlos VII de España se convierte también en Carlos XI de Francia considerando siempre que primero debía figurar su titulo de Rey de los Españoles por haber sido los derechos que primero había adquirido zanjando de éste modo todo el problema que suscitaba si primero debía considerarse Rey de las Españas o de Francia.
Desde que finalizara la III Guerra Carlista, don Carlos VII siempre mantuvo, a pesar de la lejanía y la persecución, su implicación en la política española y su relación con los carlistas siendo públicamente conocido que siempre recibía en su exilio italiano a cuantos españoles se acercaban a él sin importar su filiación o procedencia política. Don Carlos VII falleció hace justamente cien años, el día 18 de Julio de 1909, sucediéndole tanto en los derechos al trono de las Españas como al de Francia su hijo Jaime III de los españoles y I de Francia.
A lo largo de su vida, Su Majestad Don Carlos VII demostró ser un gran conocedor de la política española e internacional tal y como lo demuestran sus escritos, principalmente su “Diario y Memorias”, su “Testamento Político” y su correspondencia política mantenida con diversos líderes políticos de España y de Ultramar y, es indudable, que de haber reinado de forma efectiva la política interna de España se hubiera orientado hacia una constitución federal o federativa del reino que incluso habría abarcado a las provincias de ultramar todavía españolas (Cuba, Filipinas y Puerto Rico) mientras que la política exterior se habría dirigido principalmente hacia Europa, intentando crear una gran coalición latina junto con Francia y Portugal al tiempo que mostraría una vertiente hispana, intentando fomentar una gran confederación con Ibero América.
Tomado de El Chouan Ibérico
