El próximo sábado 9 de Mayo del 2009 y como colofón a la conmemoración del 175 aniversario del Carlismo, tendrá lugar en Poblet (Tarragona), un acto de homenaje a la Familia Real y a todos los carlistas que han luchado y luchan por la Justicia y la Libertad en las Españas. Dicho acto contará con la asistencia de S.M. El rey a quien acompañarán varios miembros de la Familia Real.
El programa de actos previstos es el siguiente:
10,00.- Entrega de las acreditaciones a los asistentes al Acto de Poblet 2009. 10,30.- Sesión del capítulo de la ROLP con imposición de la medalla a los nuevos miembros. (En Sala de abajo del Palacio Nuevo del Abad) 11,30.- Acto conmemorativo del 175 aniversario del Carlismo con diversos parlamentos 13,30.- Santa Misa en la iglesia del Monasterio 14,00.- Ofrenda floral a los reyes de la Corona de Aragón 14,30.- Comida de homenaje en el Hostal El Senglar de l’Espluga del Francolí (a 2 km. de Poblet) 17,30.- Clausura de los Actos por Don Carlos Hugo y despedida a los participantes.
Asimismo resulta del máximo interés lo siguiente:
Se establecerá un servicio de transporte en autobús para desplazar a participantes desde Tarragona. Salida a las 09,15 horas de la estación de RENFE de Tarragona, con parada a las 09,40 horas en la estación de RENFE del Camp (AVE y Alvia) y salida directa hacia Poblet. Para la vuelta se saldrá de la Espulga del Francolí hacia las 18,00-18,15 horas con parada en la estación del Camp y final en la estación de RENFE de Tarragona hacia las 19,30 horas.
Sería conveniente traer boina roja o boina blanca, así como la medalla de la Legitimidad Proscrita los miembros de la Real Orden. También, recomendamos traer el recibo de transferencia del importe, ya que la entidad bancaria no ha facilitado la totalidad del nombre en algunos casos.
Ante cualquier incidencia u observación que durante el transcurso de los actos nos quiera transmitir deberá dirigirse a los miembros de la organización acreditados como tales.
Solamente las personas debidamente acreditadas podrán acceder a los diversos actos conmemorativos.
La fecha límite para realizar el ingreso del importe de 50€ de la comida homenaje, en la cuenta de Caixa de Tarragona, núm. 2073 00 74 34 0110968507, de la sucursal de Plaza Imperial Tarraco de Tarragona, cuyo titular es la asociación de Amics de la Historia del Carlisme de Catalunya, será la del día 5 de mayo de 2009.
Si necesitan más información se pueden poner en contacto con: - Hugo Fermín Núñez de Prado El Cid hugodeprado@hotmail.com tel.675 539 711 - Matías Palau Sanahuja palau-servad@logiccontrol.es tel. 609 764 447 - Ramón Hernández Oter ramon1940@yahoo.es tel. 649874499
Esperamos y deseamos que el Acto de Poblet sea un éxito rotundo de asistencia y de vitalidad de la Causa.
El próximo Domingo, día 3 de Mayo del 2009, bajo el lema “A LA CRISIS SOLIDARIDAD Y AUTOGESTIÓN”; tendrá lugar en la Campa de Ayegui, en las proximidades de Estella (Navarra) y a los pies delhistórico Monte Jurra que representa la permanente lucha por las libertades Navarras e Ibéricas contra el centralismo y la destrucción de la idiosincrasia de los pueblos, el acto político anual Carlista, al que recomendamos asistir a todos los carlistas.
Con motivo de este acto político donde se plantean alternativas valientes que nadie plantea se ha preparado el siguiente programa de actos:
Sabado, 2 de Mayo:
17:00 h -REUNIÓN especial y monotemática del Consejo Federal de Dirección, en el Circulo Carlista de Estella.
20:00 h -CONCIERTO de música a cargo de Emilio Arias Martinez, en ´Auditorio J. Romano´ de Estella (Plaza Coronación)
21´30 h -CENA en el Circulo Carlista de Estella (Plaza Coronación, 4-1º)
Domingo, 3 de Mayo:
10:00 h -SUBIDA a Montejurra. Se inicia en la campa de Ayegui (Via-Crucis, y parada para plantar un roble en memoria de Ricardo y Aniano, asesinados en Montejurra-76)
13´45 h -ACTO POLITICO en la campa y saludo de nacionalidades. Intervendrán:
-- Jesús Mª Aragón - Secretario de EKA-Navarra
-- Gloria Moro - Candidata primera a las elecciones europeas
-- Evaristo Olcina - Secretario General Federal del Partido Carlista
15:00 h -COMIDA popular en la campa
(Es costumbre, antes de marchar, homenajear ante el monolito, a Ricardo y Aniano)
OTROS ACTOS:
- Almuerzos en la campa
- Habrá misas en el monastrio de Irache (11:00 h) y en la Gruta del Cristo Negro, cima de Montejurra (11´30 h).
Esperamos y deseamos que este Montejurra 2009, sea un total éxito y que el histórico y entrañable monte vuelva a ponerse la boina y a calzarse las alpargatas.
El Carlismo, por mucho que algunos se empeñen, siempre ha formado un solo cuerpo. En torno a los valores permanentes que se han ido expresando y plasmando según las épocas, los tiempos y las circunstancias se ha mantenido unido el Carlismo. Estos principios que son las esencias espirituales, la libertad de la persona, las libertades de los pueblos, nuestra Patria como federación de los pueblos que componen el Estado Español, los principios socialistas de igualdad y libertad en lo económico y en lo social, la unidad en torno a la dinastía como institución eje para garantizar nuestra continuidad, son los conceptos revolucionarios y democráticos que el Carlismo ha mantenido en el transcurso de toda su existencia y por los que tantos han dado su vida ysus bienes.
Ésta es la unidad del Carlismo. No puede haber otro Carlismo. Fuera de esta línea ideológica ya no se puede llamar carlista. Es el Pueblo quien en su dinámica política a través del pacto con la Dinastía ha determinado esta línea y la mantiene viva día a día. Los esfuerzos para mantener esta unidad en la lucha por la libertad y la democracia representan el plebiscito cotidiano que hace el Carlismo de su propia ideología. Esta es la unidad del Carlismo, por mucho que intente la clase dominante presentarlo dividido con torpes maniobras.
El Partido Carlista, vanguardia del Carlismo, carga con la responsabilidad para que esa línea sea aplicable en los momentos de lucha y se puedan alcanzar los objetivos principales que son la construcción de un socialismo plural y de autogestión global en un Estado federal, ideal que comparten con el Carlismo muchísimos españoles de hoy.
El mantener el Partido Carlista organizado, es decir actuante en estos momentos, es responsabilidad de todos y cada uno de los carlistas. No bastan las meras intenciones. Cada carlista, hoy mas que nunca, debe tener una presencia firme en la lucha o ayudar al Partido. Las buenas intenciones no bastan. La acción, la entrega, el sacrificio son imprescindibles para el éxito de nuestra lucha, para alcanzar las libertades. Las libertades nunca han sido otorgadas siempre han sido conquistadas por el pueblo.
Este mes de Abril al conmemorarse la proclamación de la II República en España, muchos se acordaran de la salida por Cartagena de Alfonso, llamado el XIII o se les representara la conocida foto de la Puerta del Sol de Madrid ese 14 de Abril de 1931, pero muchos desconocerán por ignorancia interesadamente fomentada que el Rey de las Españas, Don Jaime III, entonces exiliado en la Francia de la III República, (circunstancia esta que contrasta con la elección de la Italia Fascista como lugar de exilio por parte de Alfonso, llamado el XIII) y que un año antes declinó la invitación de don Miguel de Unamuno para sumarse al pacto de San Sebastián, publicó un manifiesto saludando la proclamación de la República e indicando los derroteros que debían tomar los gobiernos del nuevo régimen para consolidarse pacíficamente en España.
Su Majestad, don Jaime III, publicó su manifiesto el día 23 de Abril de 1931, es decir, nueve días después de proclamada la república y en el mismo proponía, entre otras cosas, la convocatoria de un referéndum para decidir sobre la forma de gobierno en España (Monarquía o República) y la adopción de una ley electoral de carácter proporcional íntegra semejante a la existente en otros países europeos de primera línea.
En el mencionado manifiesto, don Jaime III solicita a los carlistas que “colaboren con el gobierno provisional en prevención de explosiones de desórdenes callejeros, para poder llegar el Gobierno, respetando las libertades esenciales, a la convocatoria de unas Cortes Generales Constituyentes, que son hoy una necesidad imprescindible y uno de los principios esenciales de nuestra actuación en los últimos años así como ha sido siempre el fundamental objeto de nuestra política realizar la federación de las distintas nacionalidades ibéricas.”
Igualmente, dirigiéndose especialmente a los carlistas les insta a promover “la organización de un gran partido monárquico, federativo, anticomunista, defensor de las grandezas patrias, intensamente progresivo, amigo de las reformas sociales y que coloque a la Iglesia y al Ejército en su verdadero lugar, lejos de toda política”.
Por su parte, dirigiéndose al gobierno provisional y a los líderes de la recién proclamada república, el Rey Jaime III, les pide que elaboren una ley electoral, apartada del caciquismo imperante en el derrocado régimen y en la que se “adopte el único sistema de escrutinio que permite aprovechar hasta el último voto de todos los ciudadanos: la representación proporcional íntegra, usada en las grandes naciones europeas. En estas elecciones, deben pronunciarse, de un modo definido, sea por la República, sea por una Monarquía renovada, progresista, ampliamente descentralizada, que no ofreciera ningún punto de contacto con el antiguo sistema, precisamente a causa de la creación de las grandes administraciones federales en las distintas regiones hispanas”.
No deja don Jaime de mostrar su preferencia por la forma de gobierno monárquica pero tajantemente termina su manifiesto afirmando que “si la voluntad nacional, libremente expresada, se pronunciara a favor de la República, yo pediría a los monárquicos que colaborasen en la obra inmensa que es construir la federación de la nueva España, dispuesto siempre a renovar, en los momentos críticos, el ofrecimiento de mi persona que hago a España”.
Lamentablemente, las propuestas de don Jaime no fueron atendidas en lo más mínimo. La II República, poco antes de cumplir su primer mes de vida, desbarraba hacia el caos y la violencia callejera que tuvo su primera manifestación en la quema de iglesias y conventos el 10 de Mayo de 1931 y a fines de ese mismo año, promulgaba una constitución que, ignorando la realidad social española, institucionalizaba un fuerte y agresivo sectarismo que, rozando lo ridículo, alejaba a la mitad de los españoles del nuevo régimen y sembraba los vientos que habrían de traer la tempestad de la guerra civil de 1936 a 1939.
Mañana, día 7, se cumplen 30 años de la muerte en Chur, Suiza, de mi padre, don Javier de Borbón Parma, que no pudo celebrar el restablecimiento de la democracia en España que con tanta ansiedad esperaba.
Desde muy joven mi padre tuvo una aguda conciencia de su vocación pública, a la que le empujaba su responsabilidad histórica en el marco de nuestra dinastía.
Su vida se desarrolló en tiempos turbulentos en los que dos guerras mundiales y dos derivas políticas dramáticas, el nazismo y el estalinismo, convirtieron a Europa en un espacio de desolación y muerte.
Esa terrible experiencia la vivió don Javier no como un espectador concernido pero distante y protegido por su condición dinástica sino situándose en su mismo centro, asumiendo los riesgos y los desafíos propios de toda lucha e intentando hacer una obra útil de pacificación y concordia.
Su temprana iniciativa para lograr una paz separada entre Austria y los aliados en la Primera Guerra Mundial; su lucha contra el nazismo y su incorporación a la resistencia que acabará llevándole al campo de concentración de Dachau, donde su entereza y su serenidad le ganaron una consideración unánime.
Finalmente, sus intentos bien intencionados pero inútiles para evitar la Guerra Civil española, no siempre bien entendidos por sus partidarios, le dejarán un poso de tristeza y frustración, reforzando su voluntad de actuación política.
Mi padre fue un hombre de profundas convicciones cristianas que presidieron tanto su vida privada como sobre todo su acción pública, que no concebía como un ejercicio para la conquista y conservación del poder de unos pocos sino como práctica, guiada por la justicia social y puesta al servicio de todos, en particular de los más desvalidos.
Esta opción, considerada habitualmente como un componente de la ideología de izquierda, provenía en su caso directamente de su fe religiosa, que él hacía compatible con el ideal de progreso de la modernidad.
Estos supuestos se convirtieron en el eje mayor de la transformación del carlismo, cuando después de haber recibido de manos de su tío Alfonso Carlos el liderazgo dinástico consideró que había llegado el momento de actualizar el pensamiento y los valores del movimiento carlista adecuándolos a las condiciones del mundo contemporáneo, aunque manteniéndole fiel a su inspiración fundamental, que no era de naturaleza individualista sino comunitaria.
Su alineamiento total e incondicional con las fuerzas que lucharon por el establecimiento de una democracia en España aportó a los organismos que les representaban, de los que la Platajunta fue la más clara expresión, la defensa de la diversidad, la exigencia del pluralismo, la integración de las fuerzas populares y de base, la apelación a la sociedad civil y a los movimientos sociales.
Por ello, sin olvidar que la libertad es un acto eminentemente individual, el carlismo renovado la revindica también para los colectivos, tanto en su funcionamiento interno como en su proyección externa.
La constitución de la autogestión en eje mayor de nuestra doctrina responde a ese planteamiento al igual que la reivindicación de una convivencia armónica entre las diferentes ideologías y las distintas comunidades de vocación regional y/o nacional que existen dentro de España.
Finalmente, don Javier, muy próximo a los problemas del campo y de la tierra -además de politólogo fue ingeniero agrónomo-, acertó a transmitirnos su sentido de responsabilidad por el destino de nuestro planeta y la supervivencia de la humanidad.
Como jefe de nuestra familia dinástica, como heredero de mi padre, duque de Madrid y de Parma, y consciente de unos derechos y obligación que me vienen de la historia, quiero agradecer al Diario EL PAÍS la oportunidad que me da en este recuerdo necrológico de reconstruir en estos tiempos de memoria histórica una memoria tan secuestrada y maltratada como la de mi padre, su familia y la corriente de opinión que ha representado y que, dentro de la legalidad vigente, sigue representando.
CARLOS HUGO DE BORBÓN PARMA
Publicado con motivo de el aniversario del fallecimiento de Don Javier de Borbón Parma, en el diario "El Pais" el día 6 de Mayo de 2007 y tomado de la página
En el año 2007, se conmemoró el trigésimo aniversario del fallecimiento de quien fuera el REY (así, con mayúsculas) de las Españas, don Javier I de Borbón-Parma quien, por su conducta personal y política, ha sido y es uno de los pocos príncipes que en Europa merecen el adjetivo de GRANDES.
Don Javier vino al mundo en la Toscana italiana el 25 de Mayo de 1889 siendo bautizado cinco días después con el nombre de Javier en honor del Santo Patrón de Navarra y por expreso deseo de su padre don Roberto de Borbón-Parma quién había combatido en la Tercera Guerra Carlista.
España y el carlismo constituyen partes importantes, y posiblemente fundamentales, de la vida política de Don Javier, pero no las únicas porque como príncipe Europeo no dio la espalda a los acontecimientos que amenazaban el continente teniendo una vida repleta de sacrificios y actividades políticas y militares dignas de verse reflejadas en una novela de aventuras. Así, en el año 1900 participó en una conspiración monárquica en Portugal que pretendía restaurar la monarquía apartando a dicho país de la alianza servil suscrita con la Gran Bretaña y que llevaría siete años después al país vecino a entrar en guerra y a sacrificar más de seis mil vidas portuguesas.
Al estallar la primera guerra mundial, en vez de refugiarse en la comodidad y en la seguridad de un palacio y dando el máximo ejemplo de que “Nobleza Obliga” se alista en el ejército belga desoyendo las órdenes del entonces Rey de España y Jefe de la Casa Borbón, don Jaime III, quien ordenaba a los españoles y a los carlistas que mantuvieran la más estricta neutralidad ante el conflicto y asumiendo que al tomar partido por “la pequeña y católica Bélgica” se enfrentaba no sólo al Imperio Alemán, sino también al Católico Imperio Austrohúngaro de cuyo Trono era heredera por matrimonio con don Carlos de Austria su hermana, doña Zita de Borbón Parma. En el ejército belga adquiere el grado de capitán de artillería contribuyendo a retrasar diez días el avance alemán por Bélgica lo que, junto con el ataque ruso sobre Prusia Oriental, hizo posible el “Milagro del Marne”. Tras el hundimiento del frente belga, continuó combatiendo en el frente Francés en el sector de Flandes hasta 1917, año este, en que a petición del Papa Benedicto XV, encabezó, junto con su hermano mayor Sixto, una misión diplomática secreta tendente a separar el imperio Austrohúngaro de su suicida alianza con el Imperio Alemán, lo que hubiera favorecido una paz separada con Austria-Hungría, su continuación como potencia centroeuropea y el final de la guerra.
Al terminar la guerra mundial, siguió atento a la política europea, señalando las graves consecuencias que en el futuro tendrían los tratados de paz de 1919 y oponiéndose a las tendencias totalitarias que triunfaban en Italia y Alemania. En 1936, por delegación del Rey Alfonso Carlos I y con grandes reparos autoriza, el 14 de Julio, la adhesión carlista a la sublevación militar del general Mola siendo nombrado el 5 de Agosto de 1936, General de División de los Reales Ejércitos.
El 28 de Septiembre de 1936, al fallecer el Rey Alfonso Carlos I atropellado por un camión militar alemán en Viena, accidente éste que, posiblemente fuera fraguado por los Servicios Secretos franquistas en colaboración con la GESTAPO, don Javier accede a la jefatura del carlismo en calidad de Regente cruzando la frontera española en dos ocasiones: la primera, en 1937, para visitar a su hermano Cayetano, alistado en el Tercio de Requetés “Navarra” con el nombre de Gaetán de Lavardín y herido en los combates desarrollados en torno a Bilbao durante la campaña del Norte. La segunda, en noviembre de 1937, para declarar expulsados del Carlismo a cuantos habían apoyado el Decreto de Unificación de 1937, que fusionaba en un único partido político, FET y de las JONS (Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista) a carlistas y falangistas, y para entrevistarse personalmente con Franco para protestar por dicho Decreto. Visita el frente del Norte y Andalucía (Jerez, Sevilla y Granada). Es en la ciudad de la Alhambra donde recibe la orden de abandonar España, decisión por la que nuevamente protestará personalmente ante Franco. Marcha a Portugal, primero, y a Francia después, fijando su residencia en el castillo de Bostz en 1938. Tras el final de la Guerra Civil, se da la paradoja de que el carlismo, facción política integrante de la coalición de fuerzas que gana la guerra, es perseguido y hostigado por el nuevo régimen (expropiación de bienes, locales, periódicos, encarcelamientos, etc.).
Al estallar la II Guerra Mundial en 1939, sirve como Coronel de Artillería en el ejército Belga tras la invasión alemana del país, se retira a San Juan de Luz, en Francia, donde permanece hasta la llegada de los alemanes a la ciudad. Al serle denegada la entrada en España por el régimen franquista, marcha a la zona de la Francia no ocupada, donde ingresa en la Resistencia Francesa ayudando a los evadidos aliados primero y dirigiendo después, en la zona del Alliers, una guerrilla de unos cien hombres. El 22 de Julio de 1944 es capturado y condenado a muerte aunque no es ejecutado siendo trasladado a la cárcel de Clermont-Ferrand, primero, y al campo de exterminio de Natzweiler, en Alsacia, después. Estará allí hasta que el avance de los Aliados provoca la evacuación del campo y el traslado al de Dachau. Allí, tras ser dado por muerto por un médico alemán, le es hecha una trepanación sin anestesia por un médico judío para curarle de una mastoiditis aguda. Nuevamente es evacuado de Dachau ante el avance de los Aliados y trasladado a Prax, en el Tirol. Será finalmente liberado, por tropas estadounidenses procedentes de Italia, el 8 de mayo de 1945.
El 26 de junio de 1950, continuando en su condición de Regente del Carlismo y en abierta oposición al General Franco y a su régimen; jura los fueros vascos bajo el árbol de Guernica y ordena que se deje de calificar a Vizcaya y Guipúzcoa de “Provincias Traidoras”. Un año después, en diciembre de 1951, jura los fueros catalanes en Montserrat. En mayo de 1952, tras ser persuadido de la necesidad de ser nombrado rey por el Consejo Nacional de la Comunión Tradicionalista, acepta concluir los dieciséis años de regencia siendo proclamado rey de España en Barcelona. Poco después es expulsado de España. Envía entonces a sus hijos a España, siendo especialmente relevante el papel de su hijo Carlos Hugo, que se dirige a los españoles por primera vez en calidad de príncipe de Asturias el 5 de mayo de 1957, en Montejurra (Navarra).
En enero de 1965, don Javier convoca a la Junta Nacional Carlista en el castillo austriaco de Puccheim y les expone las líneas maestras de la nueva línea ideológica que habría de seguir el movimiento y que se caracterizaría por su férrea oposición al Franquismo y por el Federalismo en lo político y por un “Socialismo” no marxista y de corte autogestionario en lo social. El 26 de diciembre de 1968, la familia real carlista es expulsada nuevamente de España, so pretexto de que "incumplen las disposiciones que regulan la residencia de extranjeros en España". Al mismo tiempo que desarrolla su actividad carlista, circunscrita al marco español, no abandona su interés por la política y la sociedad internacional participando activamente en el Concilio Vaticano II donde tuvo una relevante influencia y una frenética actividad entre bambalinas.
Dos años después, el 7 de Mayo del 1977 y mientras los carlistas se reunían en su acto político anual de Montejurra, fallecía, en la ciudad suiza de Coira (Chur), en el cantón suizo de Graubünden, a los 87 años de edad el HOMBRE que hubiera cambiado para bien la historia de España y el REY que habría sido la envidia del mismísimo Cid por ser el siempre reclamado “BUEN SEÑOR”.
Con entusiasmo e ilusión muchos carlistas se reunirán con el Rey en Poblet el próximo 9 de Mayo del presente año 2009 pero hay que recordar a todos también que una semana antes, el día 3 de Mayo, se celebrará la anual reunión de carlistas en el Jurramendi o Montejurra.
Es de entender que las economías no están para excesos viajeros pero considerando que, tal vez, algunos puedan entender que el acto de Poblet es una especie de competencia con el acto de Montejurra hay que recordar parafraseando a Cervantes que al igual que “la pluma no embota la lanza ni la lanza la pluma” tampoco el Rey embota al pueblo carlista ni el pueblo carlista jamás puede embotar al Rey y que tan acto carlista es el de Montejurra que esperamos y deseamos nutrido como el acto de Poblet del que igualmente deseamos y esperamos su éxito.
El acto de Poblet es un acto donde el Rey parte al encuentro de su pueblo al que sirve y el acto de Montejurra terminará siendo un acto donde el pueblo se encamina hacia el Rey.
Así pues la consigna a seguir es: TODOS A MONTEJURRA Y TODOS A POBLET.
VIVA EL PARTIDO CARLISTA VIVA EL REY DON CARLOS HUGO